La inteligencia artificial comienza a desplazar métodos tradicionales de vigilancia empresarial
Radek Koc
Para muchos, la inteligencia artificial (IA) no es más que una innovación tecnológica que se utiliza para asistentes virtuales y la creación de piezas generativas, sin embargo, esta herramienta está generando cambios en prácticamente todas las industrias. Una de las más beneficiadas sería la de la seguridad.
Seguridad tradicional vs IA
Cuando hablamos de seguridad tradicional, hacemos referencia principalmente a sistemas que siguen un paradigma de reactividad. En entornos como tiendas minoristas o almacenes, esto suele traducirse en sistemas que permiten ver qué está ocurriendo en un momento concreto, por ejemplo una incidencia en una zona de cajas, un acceso fuera de horario a un área de stock o un movimiento puntual en un pasillo, pero que no cuentan con las herramientas necesarias para ayudar a acelerar los tiempos de respuesta ni a prever amenazas.
Los sistemas tradicionales son totalmente dependientes de una intervención humana efectiva. Si no hay personal revisando alertas o supervisando la información de forma constante, situaciones como permanencias inusuales en una sección sensible de una tienda, recorridos repetitivos entre estanterías o actividad no habitual en un almacén pueden pasar desapercibidas durante largos periodos de tiempo, limitando la capacidad de reacción.
La llegada de la inteligencia artificial a la seguridad física está cambiando este enfoque. Estos sistemas incorporan funcionalidades basadas en la proactividad, ya que no solo registran lo que ocurre, sino que analizan la información en tiempo real para identificar patrones y desviaciones. En la práctica, esto permite detectar comportamientos atípicos en un punto de venta, accesos no autorizados a zonas internas o movimientos inusuales en áreas logísticas, facilitando una respuesta más rápida y priorizada ante situaciones que antes requerían una revisión manual.
Desplazando métodos tradicionales
Estas funcionalidades han llevado a que cada vez más empresas inviertan en la transición hacia sistemas basados en inteligencia artificial, desplazando los métodos tradicionales para asegurar una protección mucho más efectiva. Así es como lo hacen:
- Detección de anomalías: La seguridad con IA, aplicada a través de cámaras de seguridad con inteligencia artificial, permite un monitoreo constante para detectar cambios en el entorno, como sonidos inusuales, aumento de tráfico en áreas restringidas u objetos fuera de lugar. Para ello, el sistema analiza los datos utilizados durante su entrenamiento y los compara con lo que ocurre en el día a día, siendo capaz de distinguir entre comportamientos normales y situaciones anómalas.
- Reconocimiento facial y corporal: Mientras que los sistemas tradicionales dependen de personal humano para identificar a las personas, la seguridad basada en IA es capaz de reconocer rostros y analizar movimientos corporales que puedan generar sospecha. Una vez detectan una persona o actividad de riesgo, notifican al personal de seguridad para que inspecciones el evento de manera presencial.
- Análisis predictivo: La seguridad con IA no requiere de actualizaciones constantes, sino que es capaz de recopilar y analizar información de manera periódica para predecir nuevas amenazas. Estos datos pueden incluir eventos registrados dentro de nuestras instalaciones, así como información provista por terceros para el desarrollo de planes de prevención mucho más amplios.
- Ciberseguridad: La seguridad digital también se ha beneficiado de la IA, con los sistemas modernos implementando aprendizaje automatizado y big data para analizar a profundidad los dispositivos y dar con procesos ocultos que puedan representar una amenaza. Estos “aprenden” constantemente, por lo que son capaces de desarrollar contramedidas a nuevas estrategias criminales y virus.
- Monitoreo de personal: Los sistemas basados en IA no requieren de personas haciendo seguimiento al personal, sino que estos pueden hacerlo de forma autónoma. De la mano de distintos equipos fijos (cómo cámaras de seguridad inteligentes) y dispositivos “wearable”, es posible monitorear a los trabajadores para evitar situaciones de riesgo que puedan conllevar problemas de salud o pérdida de activos.
Retos
Si bien la seguridad basada en IA está desplazando a los sistemas tradicionales, la realidad es que muchas de estas herramientas aún se encuentran en fase de prueba. Esto no quiere decir que sean menos efectivas, pero sí que existe la posibilidad de que se cometan más errores si se elimina por completo la supervisión humana.
Estos sistemas, especialmente en sus etapas iniciales, deben contar con acompañamiento especializado, así como con una programación adecuada, para disminuir los márgenes de error y asegurar una actualización constante efectiva.
Igualmente, es importante que la transición se realice de forma escalonada, evitando sustituir por completo los sistemas tradicionales. Aunque efectivamente estos últimos tienen menos funcionalidades, siguen siendo herramientas “probadas”, por lo que es ideal mantenerlos mientras se lleva a cabo el proceso de adaptación a las nuevas tecnologías.







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